De vez en cuando me pongo a revisar los demos que se van descargando automáticamente en mi consola XBox. Ya había borrado 3 cuando, algo cansado y aburrido, me puse a probar el cuarto juego, uno que se llama Braid. La nostalgia cuando regrese a Juárez va a ser poca comparada con la nostalgia que se siente al jugar Braid; sin poder negarlo, terminé comparándolo con el clásico Super Mario Bros.
Braid parece bicho raro en el estándar de videojuegos actuales porque ves al personaje de ladito y no hay gráficos en 3D. Sin embargo, el fondo parece estar pintado con aquarela, la música del demo es muy linda y la historia del juego algo fumada. Duré un buen rato esquivando monillos, y brincando de un lado al otro, y agarrando unas cuantas piezas de rompecabezas hasta que me mataron, un mal cálculo causó que el personaje que controla el mando con más de 4 botones saliera proyectado con una carita de constipación. Y luego, aparece el botón X cuando la música y la animación se detienen. Muy obediente presiono X y la magia comienza a regresar tal y como si estuviera regresando el programa de TV que estoy viendo desde mi DVR. ¡Voilá! ¡Otra oportunidad!
Braid es un juego lleno de acertijos. Son pocos mundos en la historia. No se trata de nada más pasarlos, tienes que colectar las piezas de los rompecabezas y armarlo por supuesto. Los acertijos a resolver impiden que colectes las piezas y en todos ellos la manipulación del tiempo es la clave. Braid activa la esquina mas telearañenta de tu cerebro cuando intentas resolver los acertijos con la dimensión del tiempo. ¡Naturalmente no piensas así! Imagina ¿qué sería sí después de que cachas a tu señora con el sancho ésta regresara el tiempo de tal manera que corriera al sancho por la puerta trasera antes de que tú llegaras? ¡Acertijo resuelto ala Braid!
Va el segundero caminando y acercándose a la marca de la media noche con la que oficialmente empieza el viernes en esta parte del mundo. Es jueves, jueves 13 de agosto de 2008 y veo a mis amigos con una cara de jóvenes enamorados.
Hace apenas un rato sonaron las últimas notas del tema Mil Millas y con ellas se terminó el concierto. Nos hemos bajado del escenario; por la parte izquierda se bajaron mi esposa Diana, Noel, Ramón y por la parte derecha nos bajamos Gerardo y yo. Con los ojos todavía tratando de identificar formas y figuras recibimos las primeras muestras de felicitación y alegría mientras amigos y familiares nos rodeaban con sus brazos.
De la misma manera que se siente al bajarte del paseo en una montaña rusa así se sentían Los Pilotos — Noel, Gera y Ramón — con ese sentido de realización, de haber completado un proyecto después de tantos contratiempos y tantas subidas y bajadas emocionales. Si algo tienen esas montañas rusas es que son dispositivos perfectos para crear momentos espirituales porque siempre crean espacios donde tu mente no piensa en nada, en absolutamente nada y tu cuerpo y tu espíritu sólo se dedican a vivir, a sentir el mundo. Precisamente así anduvimos todos al bajarnos y saludar a la gente. Al menos en ese rato, no circulaban ideas, pensamientos o preocupaciones; cada piloto estaba infestado por un satori de gozo y se dedicaba a sentir la vida solamente. Ya no importaron los errores en los ensayos, la cantidad de gente que fue, la calidad del sonido, la afinación de los instrumentos, la producción videográfica realizada en vivo o la transmisión del evento por la red. No importaba nada. No había ningún pensamiento.
Ramón llegó a decir “no quiero que termine esta noche” y vaya que se me hace raro porque con todo lo que transpiró durante sus solos en el tema que cerró el concierto bien se pudieron llenar 3 cubetas. Me pongo a pensar si fue tan grato para la audiencia como para la banda pero también creo que no pudo haber sido de alguna otra forma. Todos los elementos del sistema se juntaron de forma armoniosa de la misma forma en la que se plasmaron en el álbum que por primera vez estuvo a la venta ahí mismo durante el concierto.
La primera vez que le extendieron un bolígrafo en una mano a Noel y en la otra mano el CD fue como cuando te confunden con otra persona; después de un momento de perplejidad comenzaron Los Pilotos a firmar autógrafos. Aunque el garabato fuera el mismo que plasman al firmar los vouchers de su tarjeta de crédito hoy lo hacían con una motivación totalmente distinta; digamos que por primera vez lo estaban gozando.
¡Enhorabuena a Los Pilotos! ¡Qué sigan disfrutando los frutos de sus esfuerzos! ¡A seguir volando! Gracias por dejarnos, con esta experiencia, acariciar el aire del cual están compuestas las nubes. Gracias por el vuelo.
En varias ocasiones he recibido comentarios en estas entradas donde muy amablemente me piden ordenan que les pasen la lista de todos los acordes de guitarra y que se las envíe a su correo.
En esos casos, no respondo, se me hace muy ruda la forma de pedir ayuda.
En esta entrada les comparto un sitio magnífico para aquellos que quiren listas de acordes.
Se van a deleitar de tantos acordes que tienen y tantas variantes. En la página principal tienen los acordes basicotes y aburridos que todo mundo se sabe. Cabe mencionar que este sitio usa los nombres de notas de una sola letra (p.e. C, D, E) en lugar de las sílabas de solfeo (p.e. do, re, mi). Para evitar confusiones, les dejo la traducción:
C
do
D
re
E
mi
F
fa
G
sol
A
la
B
si
Puedes explorar por nota raíz siguiendo los enlaces después del texto Browse By Root Note. Una vez que das un clic sobre el nombre de un acorde te dan todas las variantes de ese acorde; por ejemplo, aquí tienen las variantes de un acorde muy bossa nova; G6/9.